Issue - January 2010



January 2010

Editorial

Inside this edition: Petra Vissers give interviews Erika Bruzonic; Arnold Brouwer tells us about improvements at the Centro Maria Cristina Nuevo Rostro; A review of Bolivian Cinema; and ending this January edition, Walter Sánchez with Breaking Taboos. read more...

January 2010

Cultural Corner - Breaking Taboos

Rompiendo Tabúes

Walter Sánchez
INIAM
Universidad Mayor de San Simón

Faculty Advisor Lic. Mónica Ruiz.
Jenny Lara, Miguel Ahuacho, Natalia Rodríguez, Cecibel Villca

Poco se conoce sobre los imaginarios juveniles urbanos en la ciudad de Cochabamba a principios de siglo XX. La historia social, al haberse centrado en el estudio dicotómico de las llamadas “culturas populares” vs. las “culturas oligárquicas” o en las contraposiciones existentes –tanto de clase como de casta- entre los sectores terratenientes, mestizos (artesanos, comerciantes…) y campesinos (colonos de haciendas y piqueros/pequeños parcelarios), no ha avanzado en la comprensión de la producción simbólica, ideacional, subjetiva, de otros colectivos urbanos. De ahí que resulta particularmente importante acercarse a las mentalidades de los jóvenes para entender los complejos entramados simbólicos que se tejen en esta sociedad, los cambios que se están produciendo pero, principalmente, a comprender los imaginarios que están construyendo y/o están desplegando.

Se ha sostenido que el entorno cultural y, por tanto, las mentalidades de los jóvenes de principios de siglo XX estaría influido por tres complejos: (1) la tradición colonial y decimonónica hispana, (2) la campesina y (3) aquellas influencias que provienen de Europa. En el primer caso, la iglesia –y toda su imaginería e iconografíatenía un peso importante no sólo sobre el complejo cultural, sino principalmente sobre las ideas de moralidad, sexualidad, decencia, virtud, pecado, familia y sociedad. Concebida la ciudad de Cochabamba como una urbe articulada a la economía del maíz y a la agricultura, la influencia cultural campesina no sólo era visible en el lenguaje, la comida, la ritualidad, sino en el uso de ciertos espacios compartidos como la feria, las festividades religiosas o la chichería. De ahí que, a pesar de la distancia física e incluso social que separaba a la gente del campo y de la ciudad eran parte de una misma unidad. Finalmente, las influencias externas -debido a la cada vez mayor articulación de Bolivia con el mundo, producto del avance de los medios de comunicaciónque traen músicas, revistas, periódicos, imágenes de moda, nueva tecnología (cámaras fotográficas, radios, etc.), y que impactan sobre las prácticas y los consumos culturales y simbólicos de los jóvenes.

La tarjeta postal, introducida a fines del siglo XIX, fue, en este entorno, un soporte importante para la comunicación pero también un dispositivo cultural de relacionamiento social entre las familias de la élite burocrática, hacendal y minera. Creada en (lugar), penetra en Bolivia hacia 1890 con tanta fuerza que ya en las primeras décadas del siglo XX no sólo existían varios lugares de venta de tarjetas postales extranjeras –principalmente europeas- sino que imprentas locales comienzan a publicar sus propias tarjetas con imágenes fotográficas de paisajes locales.

¿Qué es la tarjeta postal? Se trata de un cartón de 14 x 9 cm. que lleva en la cara frontal una fotografía –aunque existen otras que llevan un dibujo o una pintura- y, en la parte dorsal, un espacio en blanco donde se coloca el mensaje escrito, la dirección y el nombre de la persona que envía. La ilustración de la cara frontal -donde formalmente estaba prohibido escribir- tenía diversas temáticas (paisajes rurales, urbanos, edificios, gente, animales, etc.) y que las personas escogían según el mensaje (de saludo, felicitaciones, despedidas, presentaciones, coqueteo, enamoramiento) que desearan enviar. De esta manera, ilustración y mensaje escrito eran una unidad. Hay que resaltar, además, que las tarjetas postales eran coleccionadas en álbumes, principalmente por mujeres jóvenes.

Tres tarjetas postales impresas en Europa y que pertenecen a un Álbum personal pueden servir de ejemplo para realizar una inicial aproximación a los imaginarios de los jóvenes de principios del siglo XX. Una primera tarjeta postal, enviada desde Buenos Aires por una joven a su amiga Julia R., que radica en Cochabamba, y fechada en 1906 lleva una foto de dos mujeres en un cálido beso y con un texto sobre la misma que señala: “Queridísima Juliecita. Al fin llegamos a ésta; pero yo me encuentro

muy enferma, espero estar bien para escribirte largo.- Te besa tuya. María” (foto1). La segunda postal, es enviada por Leonor L. de Z. a la misma persona, desde Sucre (1905). El texto señala literalmente: “Recibí tu postal, mil gracias. Esta simpática pareja es portadora de todo el cariño de su verdadera amiga”. La “simpática pareja” es un joven de bastón y sombrero agarrando un papel y una joven jardinera que lleva la blusa desabotonada ( foto 2). La tercera postal está dirigida a la misma joven. Fechada en La Paz, Diciembre de 1904, y firmada por un joven E. B. y lleva la imagen de una pareja que se besa (foto 3). El texto, escrito en la cara frontal, contiene un verso y luego un mensaje: “En el instante que el amor invoca, Ven junto a mi; te sostendré con flores Mientras roban volando los amores El dulce beso de tu dulce boca… ruego a Ud. Saludar a toda su familia y la Sra. Emilia acá la recordamos todos con cariño. La demora de mi Sr. Jefe en la costa me priva de conocer pronto su hermosa tierra. Reciba afectuoso saludo de Ayoroa, mi compañero de trabajo y en especial de su mujer”.

No puede especularse sobre los mensajes implícitos de cada tarjeta. No obstante, puede señalarse algunas cuestiones que hacen a las tarjetas postales: (1) el consumo masivo por parte de los jóvenes urbanos –hombres y mujeres- y su uso como un soporte para enviar mensajes escritos e icónicos (2) la difusión de una gran cantidad de imágenes fotográficas con una fuerte carga de erotismo que muestran, además, relaciones amorosas entre jóvenes mediados por el contacto físico, la desnudez, la sensualidad explícita disidente (3) la introducción de nuevos imaginarios relacionales entre los jóvenes –a partir de estas imágenes con toda su carga de liberalidad- que debieron entrar en contradicción con los imaginarios de otros sectores sociales locales –campesinos, artesanos- y con los de sus padres, generando conflictos.


Little is known about youth counter culture in the city of Cochabamba of the XX century. Social history, having focused on the study of so called “popular cultures” vs. “oligarchy cultures”, or on existing counter positions between groups such as landowners, mestizo (artisans, tradesmen…) and peasants (farmers, small land owners), has not developed in the sense of symbolic, idealistic, or

subjective production of urban groups. This is why it is important to approach the youth mentality in order to understand the complex, symbolic connection that society weaves. Changes are being made, however mainly to understand the building or unfolding of these counter cultures.

This is especially important in order to understand the imaginary being constructed or unfolded. It has been said that the cultural network, and thus, the young peoples’ mentalities living at the beginnings of the 20th century would be influenced by three complexes: (1) the colonial tradition of Spain, and also its 19th century tradition, (2) the peasant tradition and (3) all European influences. In the first case, the church -its imaginary and iconography- was very important, not only for building the cultural complex, but mainly for their conceptions on morality, sexuality, decency, virtue, sin, family and society. Cochabamba, conceived as a city pinned to the economy of the corn and agriculture; rural cultural influence was evident not only in language, food or ritual, but in the use of certain shared spaces like the fair, the religious festivities or the ‘chichería’ (place where chicha, liquor made of corn, is sold). Hence, despite the physical and even social distance that separated people from the countryside and the city, all of them were part of the same unit. Finally, external influences - due to the increasing articulation of Bolivia to the world, as product of the progress of media - which brought music, magazines, newspapers, fashion pictures, new technology (cameras, radios, etc.), had an impact on the practices and cultural and symbolic consumption of young people.

The postcard introduced in the late nineteenth century, was an important support for communication in this environment but also a cultural device of social relationships among families from the bureaucratic, country and mining elites. It begins in Bolivia in 1890 with such force that during the first decades of the twentieth century not only were there several places selling postcards of foreign countries - mostly European - but local printers began to publish their own picture cards with photographs of local landscapes.

What is the postcard? This is a 14 x 9 cm. card bearing on the front a picture - although there are others who have drawings or paintings - and on the back, a blank space where you place the written message, the address and name of the person posting to. The front illustration - where formally it was prohibited to write - had various subject matters (urban, rural landscapes, buildings, people, animals, etc) that people would chose according to the message (greetings, congratulations, goodbyes, presentations, flirtation, falling in love ) that they wished to send. In this way, illustration and written message were united. It should be highlighted that postcards were collected in albums, mainly by young women.

Three postcards printed in Europe and belong to a personal album can serve as an example to carry out an initial approximation to the imaginary of the young generations from the beginnings of the XX century. A first postcard, sent out from Buenos Aires for a young lady to her friend Julia R, who lives in Cochabamba dated in 1906, has two women in an affectionate kiss with a text on it stating: “Dear Juliecita. At last we arrive to this; but I am not well,

I hope to be get well to write longer.- Kisses. Maria” (photo1). Second postcard is sent by Leonor L. de Z. to the same person from Sucre (1905). The text indicates: “I received your postcard, thank you very much. This lovely couple carries all of the affection of their true friend”. The “lovely couple” is a young man with walking cane and hat holding a paper and a young lady gardener wearing an unbuttoned blouse (photo 2). The third postcard is addressed to the same girl. It is dated, December 1904, La Paz, and is signed by a young E. B. carrying the image of a couple kissing (photo 3). The text written on the front contains a verse and then a message: “In the instant that love is invoked, come with me, I will hold you with flowers while the sweet kiss from your mouth is stolen by love... I ask you give my regards to your family and Ms. Emilia. We remember her fondly. The delay of my Sir on the coast deprives me of visiting your beautiful land soon. Please receive Ayoroa’s affectionate greeting, my colleague, and especially from his wife”.

One cannot speculate about the implicit messages of each card. However, it may be noted some issues that make the postcards: (1) the mass consumption by urban part of the younger generation, men and women and its use as a support to send text messages and icons; (2) the spread of a large number of photographic images with a strong mark of eroticism, that also show young people in love relationships through physical contact, nudity and sensuality; (3) the introduction of new relational imaginaries between young people -from these images filled with liberality - that should conflict with the imagination of other local, social sectors, -farmers, artisans- and with their parents, creating conflict.

CENTRO DE LITERATURA
BOLIVIANA

If reading is your hobby there is a place in Cochabamba you would like to visit. The Centro de Literatura Boliviana is part of the Centro Pedagógico y Cultural Simon I. Patiño (CLB) and it is a specialized library in Bolivian literature. This library has more than 7,600

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