Issue - May 2009



May 2009

Editorial

In this issue Christina Moore interviewed the manager of Th'uruch'apitas library; an invitation for CEBID of a National Photography Competition; with mother's day fast approaching, Rachel Dakin writes about Heroinas; a Legacy; Jess Gardner tell us about Proyecto Horizonte in Uspha Uspha; Walter Sanchez with Women Dressed to Enter into History; and finally our Cultural Agenda.read more...

May 2009

Women Dressed to Enter into History

Vestidas para entrar a la historia

Faculty Advisor Lic. Mónica Ruiz.
Miguel A. Ajhuacho, Cintya Castro, Jenny Lara,
Malena Pinto, Natalia Rodrigues, Cyntia Valverde

Walter Sánchez
INIAM
Universidad Mayor de San Simón

Muchos investigadores han enfatizado el papel subordinado de las mujeres cochabambinas a los hombres. Tal hecho es más que evidente durante el siglo XIX donde la sociedad se halló asentada en valores morales, económicos, religiosos, políticos e imaginarios patriarcales (hispanos y andinos) (Ver: Cocha-banner Nº 35), y donde los ámbitos de la acción cotidiana de la mujer fue sometida a un riguroso control. Esta condición dependiente muestra a las mujeres como víctimas e invisibiliza su rol activo en la construcción de la historia y como agentes destacados en los procesos de cambio, tanto a nivel local como nacional. Si invertimos la mirada y asumimos que las mujeres indígenas, “indias”, cholas, chotas, birlochas, vircholas, de la elite, etc. fueron agentes dinámicos, es posible que aflore una dimensión distinta en su comprensión y que muestre un rol no pasivo, sus diferenciales de poder, sus identidades y su incidencia en la construcción del devenir.

Los documentos escritos y fotográficos son importantes para visibilizar el rol de las mujeres en las sociedades del pasado. Si bien las narrativas masculinas de la época las describen partiendo de sus propios prejuicios, ciertas pautas permiten delinear rasgos que exponen cómo las mujeres vehiculaban sus identidades diferenciadas.

Una descripción de las mujeres de Cochabamba hecha por Alcide D´Orbigny en el primer tercio del siglo XIX retrata la identidad plural de las mujeres y como éstas eran narradas a través de la vestimenta, el uso o no de sombrero, el peinado, etc. a la vez que enfatiza elementos que las une: el lenguaje, ya que todas hablan quechua, incluso “las mujeres de la sociedad burguesa (quienes) poseen una idea muy incompleta del castellano”:

“Me impresionó ante todo el raro vestido de las mujeres, de acuerdo a las diferentes clases de la sociedad. Las mujeres ricas, con nuestras modas francesas más o menos atrasadas, llevan los cabellos cayendo sobre los hombros y divididos en una seria de trencitas, cuyo conjunto es bastante agradable; nada llevan, por lo demás, en la cabeza; pero usan, por lo general, un rebozo español o los hermosos chales de seda de nuestras fábricas de Lyón. Las mujeres de los artesanos mestizos tienen también los cabellos divididos de la misma manera y la cabeza cubierta de un sombrero de hombre, blanco o negro, lo que es poco gracioso y choca a los extranjeros. El resto del vestido no es de mejor gusto. Sobre una blusa de lana llevan un rebozo o echarpe de lana de vivos colores, así como faldas de bayeta, especie de franela de todos los colores, rojo, rosa, verde, amarillo, siendo más preferidos los tintes brillantes. Esas polleras son tableadas para aumentar el espesor, y bordadas con cintas, cuyo color contrasta con el resto. Cuanto más rica es la persona, mayor es el número de sus polleras. Así sucede por lo general que parece, por ostentación, tan ancha como alta y rodar antes que caminar. No debe buscarse en las mujeres la menor gracia en el modo de andar, ni ninguno de esos rasgos tan destacados de las españolas. La moda bajo su tiránico imperio, ha velado, en este lugar, por completo a la naturaleza, disfrazando todas las formas bajo un ajuar tan incómodo como feo. Los vestidos de las indias y de las mestizas más pobres no tienen mucha diferencia. Los cabellos se llevan igual, la blusa y el rebozo sólo tienen un color más sombrío; las polleras, mucho menos numerosas, de telas negras, llevan pliegues más grandes. La cabeza está cubierta por una montera, especie de sombrero de paño con grandes alas, con una punta levantada adelante y atrás, terminando en toca, alta, cuyo conjunto recuerda involuntariamente el sombrero de Polichinela.

Un primer elemento que destaca de este relato es que no puede hablarse de las mujeres como un grupo homogéneo sino de un colectivo con diferencias internas que se expresan a partir de la pertenencia a distintos estratos de la sociedad y que implica, desde ya, antagonismos entre las propias mujeres. Si asumimos que la identidad es una relación social, que es contextual y procesual, entonces, las identidades de las mujeres fueron construidas no solo con respecto a los hombres por ejemplo, sino en relación a las mujeres de otros estratos sociales. Un solo ejemplo: las mujeres de la elite terrateniente trataban a las mujeres de los sectores subalternos (mestizos e indígenas) como inferiores, aunque hay que reconocer que también existían solidaridades entre ellas, principalmente en momentos como los partos o las enfermedades de niños.

El retrato fotográfico es un tipo de documento que permite acercarse a la condición de individuo de la mujer y a las identidades plurales incluso dentro de un mismo estrato social. El análisis de un conjunto pequeño de fotografías de “mujeres ricas” de Cochabamba todas tomadas en el ultimo tercio del siglo XIX, muestra esta diversidad y refleja cómo misma era expresada a través de emblemas visibles como el vestido, el peinado, los adornos, los gestos, etc.

Si asumimos como hemos señalado que la forma del peinado, el tipo de vestido, los adornos como aretes, broches, cartera, etc., son dispositivos culturales que las mujeres usan para narrar sus identidades sociales e individuales, empezamos a entender que las mujeres tenían conciencia clara de los sentidos que estaban vehiculando. Si esto es cierto, los retratos de las mujeres urbanas con pelo corto, engalanadas a la moda de la época, estarían revelando los rápidos cambios que se estaban dando en las identidades de las mujeres de fines del siglo XIX, así como la lucha por los sentidos entre las mujeres “rurales” de la elite “tradicional” hacendal y terrateniente y las mujeres “urbanas” que vienen de la ciudad de Cochabamba y, más “modernas”.

Visto en el contexto relacional local, los diversos dispositivos culturales y emblemas de identidad desplegados por las mujeres narrados por la escritura y captados por la fotografía ponen en evidencia: (1) que todos estos procesos de cambio provienen de la acción social de las mujeres y no pueden ser atribuidos, de manera simplista, al poder del hombre/patriarca sobre ellas, (2) que estas dinámicas de cambio social dentro de la sociedad cochabambina de fines del siglo XIX parecen ser más rápidas en la ciudad que en el área rural, (3) que los cambios de identidad dentro de un mismo estrato social en este caso, el de las “mujeres ricas” fueron narrados a través de emblemas visibles y, (4) la individualidad de las mujeres; es decir, que cada una de ellas era capaz de asumir su propia identificación que la diferencia de las demás, hecho que vuelve a subrayar un papel activo.

Many researchers have emphasized the subordinate role of the women of Cochabamba to the men. This fact was more than evident during the nineteenth century, the society was based on moral, economic, religious, political and patriarchal values (Hispanic and Andean) (See: Cocha-banner No. 35). The daily actions of women were subjected to rigorous control. This dependent condition shows women as victims and their active role is invisible in the construction of history and in the process of change, as much on a local as national level. If we reverse this view and assume that native women “Indian”, “Cholas”, “Chotas”, “birlochas”, “vircholas”, elite women, etc. were dynamic people, it is possible that a different perspective comes to the surface of our understanding. Illustrating a role that is not passive; their differential power, their identities and their impact on the construction of the future.

The written and photographic documents are important to highlight women’s role in past societies. Although the masculine narrative of the age describes women according to the own prejudice, certain examples show how women conveyed their own identities.

A despcription about the women of Cochabamba made by Alcide D’Orbigny, in the first third of nineteenth century, portrays many identities of women and how they were narrated through their clothing, the use or not of a hat, their hairstyle, etc. At the same time as emphasizing elements that joined them:

“I was amazed by all of the strange women’s clothing, all according to the different social classes of society. The rich women, with French fashion more or less backward, they have their hair falling on their shoulders and divided in a series of little braids, whose collection is quite pleasant. That is all that they wear on their heads, but in general they use a Spanish shawl or beautiful shawls of silk from factories in Lyon. Mixed race craftsmen’s wives also have similarly braided hair and a black or white man’s hat covering their heads, which is quite funny and is always a surprise to foreigners. The rest of the clothes are not of a better taste. They wear a woolen blouse in vivid colors with a woolen shawl over it, skirts made of baize, a kind of full colored flannel: red, pink, green, yellow. They prefer the most vibrant colors. The typical skirts called “polleras”, are pleated in order to increase their thickness. They are embroidered with coloured ribbons that contrast with the rest of the skirt. The richer the person, the more “polleras” she owns. Then, generally because of ostentation, women appear to be as wide as tall, rolling instead of walking. The characteristics of Spanish women, such as walking gracefully are not to be found in Cochabambina women. Fashion, under its tyrannical empire, has hid nature by disguising the figure under such uncomfortable and ugly ontfits. Mixed race and poor Indian women’s clothing is not too different. They have the same hairstyle, their blouses and shawls are similar but in a darker color; they have less “polleras” made of black fabric and with wider pleats. They cover their heads with caps, a kind of woolen fabric hat with big wings, with raised up ends at the front and the back, crowned with a high headress. As a whole, it involuntarily reminds one of Pulcinello’s hat.”

the language, since they all speak quechua, even “the women of the middle class society (who) own an incomplete idea of Spanish”:

There is an emphasis in the first part of this article that suggests that women are not a homogenous group, but a group with internal differences that can express which social group they belong to, creating an antagonism between themselves. If we assume that identity is a social relation, that is contextual and procedural, then the women’s identities were not only in respect to men, but also in relation to the women of other social classes. For example, the elite female landowners treated women from subordinate sectors (mixed rice and native) as inferiors, although we must recognize there were also integral similarities between them; mainly at the moments of childbirth or children’s illness.

A photographic document enables the viewer to examine the condition of both the woman’s individuality and plural identities within the same social class. The analysis of a small collection of photos of the “rich women” of Cochabamba – all taken in the last third of the nineteenth century – illustrates this diversity and reflects how this was expressed through the well known emblems such as dress, hairstyle, accessories and gestures.

If we assume as we pointed out that the hairstyle’s form, the kind of dress, the accessories (such as earrings, brooches, wallets, etc) are cultural mechanisms that women use to narrate their social and individual identities, we begin to understand that women were clearly aware of the meaning they conveyed. If this is true, the portraits of the urban women with short hair, dressed-up in the fashion of the period, would be revealing the fast changes that were occuring in the identities of the women at the end of the nineteenth century. This also highlights the conflict between the rural women from the “traditional” haciendas and landowner elites and the “urban” women from the city of Cochabamba who were more “modern”.

The various devices and emblems of women’s cultural identity, in the context of local relations, in writing and photography show: (1) All of these processes of change come from the women’s social action. They are not attributed in a simplistic way to the influence of a male dominated, patriarchal society. (2) The rate of social change within the society of Cochabamba in the late nineteenth century seems to be faster in the city than in rural areas. (3) The changes of identity within a social class, in this case the “rich women”, are illustrated by visible emblems. (4) The individuality of women, that is to say women assume their own unique identity, re-emphasises their active role in the construction of history.

Cultural Agenda

Teatro Achá

Sábado 2 al Lunes 4 Presentación Academia Revolución Jazz Dance

Sábado 9 al Domingo 10 Presentación Cooordoveeesiando

Lunes 11 Presentación Concierto Grupo Mala Yerba

Martes 12 Presentación Festival de Jazz Artistas Unidos

Salón Gildaro Antezana

Exposiciones de los artistas

27de abril al 9 de mayo Rafael Zeballos Patricia Cano Emil Gumiel

11 al 23 de mayo Manuel Tinta Judith Ordoñez Casta Albornoz

Salón Mario Unzueta

Exposiciones de los artistas

28 de abril al 11 de mayo Dali Nina Violeta Nina Elio Nina

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