Issue - January 2009



January 2009

Editorial

In this edition: Minato Kobori interviews Makoto Shishido, a member of Los Kjarkas; Barbara Walter wanted to know how and where the Don Bosco mission work began in Bolivia; finally Walter Sanchez brings us chronicals of the beginning of photography and the most representative photographers in Bolivia.read more...

January 2009

Photographers and photographs
in Bolivia

Fotógrafos y fotografías en Bolivia (1850-1950)

Walter Sánchez
INIAM
Universidad Mayor de San Simón

Faculty Advisor Lic. Mónica Ruiz
Jenny Lara, Melvy Mendoza, Rebeca Huaita
Jenny Arevalo, María Ysabel Nina

Según muchas crónicas, Juan Villalba fue el fotógrafo más requerido. Era tanta la demanda por parte de soldados y oficiales del ejército que tuvo que abrir incluso una sucursal e0n Tacna (Perú). Sus fotos con los retratos de cientos de personas y de escenas bélicas constituyen, sin duda, documentos destacados para comprender la historia de Bolivia.

Pasada la guerra, la demanda por el retrato fotográfico no decayó sino que pervivió y se incrementó como una práctica común en todos los sectores sociales. Más aún, se consolidó entre la “gente de sociedad” como un medio de relacionamiento social y como “tarjeta de visita”. En efecto, muchas familias o personas solas, principalmente jóvenes, comienzan a tomarse fotografías en ambientes que recrean escenas aristocráticas a través del “telón de fondo”, que luego eran enviadas a amigos, conocidos o familiares, con inscripciones y expresiones de cariño, agradecimiento y/o recordatorias de algún evento. Durante la primera mitad del siglo XX se populariza la fotografía tipo “tarjeta postal”. Aunque muchas de estas tarjetas provienen del extranjero, principalmente de Europa, muchos fotógrafos locales comienzan a ofrecer “cartones” postales con retratos de personas adornados con felpas de colores pegados a las vestimentas de los posantes o con fondos paisajistas pintados. Puede considerarse que la “tarjeta postal” con una inscripción en la parte posterior, es una continuación de las “tarjetas de isita”.

Los primeros años del siglo XX traerían muchos cambios y nuevos fotógrafos. Como una suerte de tradición familiar, muchos fotógrafos dejan como herencia a sus hijos sus conocimientos, sus “Estudios” y su maquinaria. Así, hacia 1925, Valdez seguía siendo un respetable apellido vinculado al mundo de la fotografía en La Paz: Julio C. y J. A. Valdez eran propietarios de prestigiosos “Estudios”. De hecho, J. A. Valdez poseía el “Estudio de Pintura y Fotografía Luz y Sombra” y ofrecía retratos fotográficos en sepia y en blanco-y-negro así como vistas paisajistas “iluminadas” al óleo y a la acuarela.

Con la aparición de la cámara barata para aficionados, la fotografía se masificó y los fotógrafos que hasta entonces se habían mantenido con el retrato tuvieron que implementar nuevos servicios: entre ellos, el revelado. Hacia el primer tercio de siglo XX el Estudio “Gismondi”, del italiano Luís D. Gismondi uno de los mejores fotógrafos de Bolivia por entonces ofrecía a la venta no sólo cámaras fotográficas “de las mejores marcas”, una “gran colección de vistas incaicas, pre-incas y típicas en postales” sino que atendía revelados de “amateurs”. Otro fotógrafo, José V. Velarde, realizaba “copias para aficionados” pero bajo el “sistema americano”.

La masificación de la fotografía dio lugar también a la aparición de Casas Importadoras y de representantes locales de empresas europeas y americanas y que ofrecían una amplia variedad de marcas de cámaras fotográficas así como implementos tecnológicos. Entre los más importantes representantes en Cochabamba podemos señalar a: A. Kavlin hacia la década de 1940 tenía sus oficinas en la calle General Achá Nº 30, a N. Piérola y V.M. del Castillo. La empresa S.A.C.I., con oficina Principal en La Paz y sucursales en Oruro, Potosí, Sucre, Tupiza, Santa Cruz y Cochabamba, ofrecía en la década de 1930 no sólo cámaras fotográficas, sino también equipos cinematográficos, así como radios y discos R.C.A.Víctor. En Potosí, destacada era la casa “Caba & Millan” que ofrecía hacia 1925, implementos y cámaras fotográficas de la marca Kodak traídos por “importación directa”.

De hecho, ciudades como Sucre y Potosí importantes centros urbanos durante el siglo XIX y la primera mitad del XX, tuvieron una intensa actividad fotográfica. En la Villa Imperial, la Guía de Potosí (1903) hecha por Leiva San Martín y editada por la imprenta “Libre” de Santelices Hnos., regis¬tra el “Estudio” del fotógrafo Emilio Cazasubicado en la calle Padilla Nº 36. Ese mismo año, en la “Ciudad Blanca” de Sucre, Alfredo González B., tenía su “Taller” el más concurrido de la ciudad en la calle Ayacu¬ho Nº 72. Según reza su publicidad, se hallaba equipado “con los últimos adelantos de las Casas Goërs de Berlín y Carl Zeiss de Jena”.

En Santa Cruz de la Sierra, uno de los fotógrafos más destacados a fines del siglo XIX fue un tal Luís Lava¬denz posiblemente el mismo fotógrafo que registra la Guía de La Paz en 1880, quien desarrolla una intensa actividad periodística y como editor del Almanaque-Guía de Santa Cruz (1900), donde publica fotografías costumbristas impresas rústicamente. Hacia la década de 1920-1930, el Estudio “Foto Vaca Pereira” era uno de los más visitados por la elite cruceña. En Tarija, hacia 1925 el estudio fotográfico “Pérez Hnos.”, ubica¬do en la calle 15 de Abril, ofrecía retratos, así como trabajos rápidos de revelado.

En Cochabamba los primeros fotógrafos aparecen hacia la década de 1850. Para el último tercio del siglo XIX, son varios los documentos que confirman la presencia de fotógrafos en

En las siguientes décadas la actividad fotográfica se intensifica y se abren nuevos talleres. Entre los fotógrafos “comerciales” de la primera mitad del siglo XX puede señalarse a: Pablo Dof¬figny, A. Ibáñez C., José T. Jiménez, Luís D. Guzmán, E. Barrien¬tos, G. Orellana y M. García cuyo “Estudio” se halla frente al colegio Sucre. A éste grupo debe sumarse, hacia 1925: Félix Angulo, M. Ocaña y Alameda García. En 1929, la Revista Mensual Ilustrada Vanguardia, en su Nº 2, destaca los siguientes anuncios: “Fotografía de Manuel M. Zapata, situada en la calle Perú Nº 276”. Este fotógrafo se hallaba especializado en “Ampliaciones en todos los procedimientos, foto, óleos, vivajes en color sepia, recortes en madera para adornos de mesa, fotos a contra luz, & &”. Además realizaba trabajos de Arte Moderno. Otro “Estudio de Arte”, era el de A. Valdivia Rolón, que se hallaba ubicado en la Plaza 14 de Septiembre. Su publicidad anunciaba: “Se atiende con prontitud y esmero todo trabajo de amateurs. Se hacen retratos, ampliaciones, reproducciones, miniaturas, cuadros al óleo, al pastel, etc. Se conservan los negativos” (Vanguardia, 1929). Fruto de una gran demanda, abren sus puertas también “Casas” extranjeras de fotografía como Casa S.K.F. Johannessen & Cia. [Fotografía alemana] (Sucre 58), Fotografía Parisiense [F. Palmero] y Photographie Artistique, ofreciendo retratos enmarcados en cartón de lujo para ser expuestas en las salas.

La accesibilidad de la cámara fotográfica posibilita a los fotógrafos no profesionales a incursionar en ámbitos más experimentales y artísticos lo que promueve, a su vez, la aparición de eventos de exposición y concursos fotográficos. Entre estos fotógrafos destacan: Eduardo Nogales Frías, el Dr.José Nogales, Alejandro Soruco Gumucio, Orlando Chiarella, Julio Reque, Luís Guzmán Virreira, Víctor Ríos, John Schmidt y Herbert S. Barber.

Hay que subrayar en este recuento a dos relevantes fotógrafos en Cochabamba: Luís Bazoberri y Rodolfo Torrico Zamudio. Poco se sabe de la vida artística de Bazoberri. Fue uno de los más requeridos retratistas de la elite cochabambina con un “Estudio” ubicado en la calle Argentina y otro en la ciudad de La Paz. Sabemos que tuvo una importante incursión en el cine, filmando una película sobre la guerra del Chaco. Rodolfo, el “Turista” Torrico fue, sin duda el más importante fotógrafo en la primera mitad del siglo XX. Fue la poetisa Adela Zamudio quien lo inculcó hacia este arte. Viajero y aventurero, desde joven se desempeñó como corresponsal fotográ¬fico de revistas chilenas, brasileras y argentinas, alcanzando la fotografía a través de su lente un nivel de gran calidad técnica y estética. Viajero infatigable, durante toda su vida realizó incontables excursiones a pie por todo el territorio boliviano, impri¬miendo paisajes, personajes, ríos, montes, expuestos local, nacional e internacionalmente.

The information we have regarding the first photographers of Bolivia is limited. The little information we have allows us to locate these in the main cities and villas of Bolivia at the end of the 1850’s. During the 1870’s, many photographers began to make themselves known by publishing their work. Thus, EL COMERCIO (an almanac from the city of La Paz, edited by Claudio Pinilla and published in 1878 in “El Ciudadano”) published advertisements for important photographers. One of them reads: “Photographer VALDEZ and Brothers. Portraits of all kind. Sights, enlargements. Guaranteed work”. It is not the only one. In La Guía del Viajero of La Paz also publishes the following photographers’ Studio addresses: Augusto Sterlin, Mercado St. No. 44; C. Valdez, Comercio St. No. 51; Luis Lavandenz, Comercio St.; Richardson Natalio Bernal, Socabaya St. It is important to point out the presence of four photographers for what was at the time, considered to be a small city, yet shows the great demand for photographers. What was the main reason? Possibly the war with Chile (1879) was the cause. Hundreds of soldiers, ready for battle, according to the news stories, begin to photograph themselves alone or with families, friends, wives and children.

According to many chronicles, Juan Villalba was the most highly regarded photographer. The demand for his work by soldiers and officers of the army was so great that he had to open a studio branch in Tacna (Peru). His photographs of hundreds of portraits of individuals as well as of war scenes make up, without a doubt, outstanding documents for understanding the history of Bolivia.

After the war, the demand for portrait photography did not decrease, however it increased as a common practice among all social sectors. Even more so, it was consolidated between the “people of society” as a means of social relation and as a “business card”. In effect, many families or individuals, mainly young, begin having their pictures taken with backdrops that recreate aristocratical scenery, that were then envied by friends or family members. These carried inscriptions or warm greetings or thanks of an event. During the first half of the XX century, the postcard becomes popular. Although many of these pictures come from overseas, mainly Europe, many local photographers begin to offer postcards with an inscription on the back of the card. This is a continuation of the “business cards”.

During the beginning of the XX century there were many changes and new photographers. As family tradition, many photographers leave their knowledge, studios and equipment as inheritance to their children. Thus, in 1925, Valdez continued to be a respectable name linked to the world of photography in La Paz: Julio C. and J.A. Valdez were owners of prestigious Studios. In fact, J.A. Valdez owned the “Estudio de Pintura y Fotografía Luz y Sombra” and offered portraits in sepia and black and white, as well as “illuminated” landscapes done in oil paint or water color.

With the arrival of the inexpensive camera for amateurs, photography became more popular and photographers, that until then had only done portraits, were forced to implement and offer new services. During the first third of the XX century, the “Gismondi” Studio (belonging to Luís D. Gismondi, one of the best photographers in Bolivia at that time) offered cameras “of the best brand” for sale, as well as a grand collection of Incan, pre-Incan and typical landscapes on post cards; he also developed pictures from “amateurs”. Another photographer, José V. Velarde did copies for amateurs, but under the “American system”.

The wave of photography gave way to the appearance of Casas Importadoras (Importing businesses) as well as local representatives from European and American companies that offered a wide variety of camera brands as well as technological instruments. Among the more important representatives in Cochabamba we can note A. Kalvin – who had his office on General Achá St. No. 30, in the 1940s – N. Piérola and V.M. del Castillo. The company S.A.C.I. with its main office in La Paz and branches in Oruro, Potosí, Sucre, Tupiza, Santa Cruz and Cochabamba, offered not only photographic cameras, but also filming equipment, such as radios and R.C.A. Victor discs in the 1930s. In Potosí the “Caba & Milan” studio offered Kodak bran instruments and photographic cameras imported directly.

In fact, cities such as Sucre and Potosí – important urban areas during the XIX and beginning of the XX centuries – experienced a great level of photographic activity. In the “Villa Imperial”, in the publication, la Guía de Potosí (1903) by Leiva San Martín, edited by “Libre” of the Santelices Bros., registers the “Estudio” of the photographer Emilio Cazas on Padilla St. No. 36. This same year in the “Ciudad Blanca” of Sucre, Alfredo Gonzalez B. had his “Taller” – the most known studio in the city – on Ayacucho St. No. 72. According to the advertisements, it was equipped with “the latest innovations from the Coers of Berlin and Carl Zeiss of Jena”.

In Santa Cruz de la Sierra, on of the most well known photographers of the XIX Century was Luis Lavadenz - possibly the same photographer registered in the Guía de La Paz in 1880 – who developed an intense journalistic interest as editor of the Almanaque – Guía de Santa Cruz (1900), where he published many rustic, custom photographs. During 1920 – 1930, the studio “Foto Vaca Pereira” was one of the most visited by the elite cruceña. In Tarija, in 1925, the studio “Perez Hnos.”, located on 15 de Abril St., offered portraits as well as developed photographs.

In Cochabamba, the first photographers appeared during the 1850s. By the end of the XIX century, there are various documents that confirm the presence of photographers in the city. The Censo General de la Ciudad de Cochabamba (Census of the city of Cochabamba), carried out by Enrique and Alejandro Soruco, edited by Arrázola editorial in 1880, mentions 4 portrait photographers. According to historians H. Solares and G. Rodríguez in their work on Chicha y la Cultura Popular en Cochabamba, there were six studios in 1881, incrementing to 8 by the end of the century. The Diccionario Goegráfico by Federico Blanco, mentioning the 1900 Census registers 4 photographers: 2 Bolivian and 2 foreign. During these years there were many “Photography Studios” in Tarata, Quillacollo and Totora.

During the following decades, photography would intensify and new studios would open. Among the “commercial” photographers during the first half of the XX century were: Pablo Doffigny, A. Ibáñez C., José T. Jiménez, Luís D. Guzmán, E. Barrientos, G. Orellana and M. García, whose “Studio” is found in front of the Sucre School. During 1925, the following photographers arise: Félix Angulo, M. Ocaña and Alameda García. In 1929 the Revista Mensual Ilustrada Vanguardia, in its 2nd edition, speaks of the following announcements: “Photography by Manuel M. Zapata, located on Calle Perú no. 276”. This photographer

was specialized in “Enlargements of all procedures, photography, oil paint, sepia photography, wood trimmings for table ornaments, photography against light, & &”. He also created Modern Art. Another “Art Studio” belonged to A. Valdivia Rolón, located in the Plaza 14 de Septiembre. His advertisement read: “We attend quickly and neatly on all amateur work. We do portraits, enlargements, reproductions, miniatures, oil painting, pastels, etc. We conserve negatives” (Vanguardia, 1929). As fruit of a great demand, doors opened also to foreign “Casas” of photography such as Casa S.K.F. Johannessen & Cia. [German photography] (Sucre 58), Parisian Photography [F. Palmero] y Photographie Artistique, offering framed portraits in luxury frames to display in rooms.

Access to a photographic camera allowed non-professional photographers to begin working in more experimental and artistic areas that also promoted the forthcoming of expositions and photography contests. Among these more famous photographers are: Eduardo Nogales Frías, el Dr. José Nogales, Alejandro Soruco Gumucio, Orlando Chiarella, Julio Reque, Luís Guzmán Virreira, Víctor Ríos, John Schmidt and Herbert S. Barber.

Two more relevant photographers in Cochabamba must also be mentioned: Luís Bazoberri and Rodolfo Torrico Zamudio. There is little known about the artistic life of Bazoberri. He was one of the more solicited portrait artists of the Cochabamba elite with a “Studio” located on Argentina St. and another in the city of La Paz. We do know he had an important role in cinema, filming a movie on the Chaco war. Rodolfo, the “Tourist” Torrico was, without a doubt, the most important photographer during the first half of the XX century. It was Adela Zamudio, famous poet, who introduced him to this art. As a traveler and adventurer, since he was young he worked as a correspondent photographer in Chilean, Brazilian and Argentinean magazines, reaching photography through his lens with great technical and artistic quality. As a tireless traveler, he went on uncountable excursions by foot throughout the Bolivian territory all through his life, printing landscapes, personages, rivers, mountains and local, national and international scenes.

Makoto Shishido

Makoto had been on a tour in the United States and he had a week of rest in Cochabamba before heading off to Argentina. He agreed to speak to me when he was in Cochabamba. He invited me into the Los Kjarkas office on a Monday evening. I was let in by one of the secretaries and was amazed by the countless awards decorated all over the office. Makoto came in a short while after and it was great to speak to someone in Japanese in Bolivia. He was very relaxed so it made it very easy for me to start the interview.

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