Issue - August 2009



August 2009

Editorial

Inside this edition: Satoshi Shibata tells us about Incallajta ruins and the Projects helping improve it; the dancers of Urkupina by Minato Kobori; Rachel Dakin questions the rise in production in the fashion industry; and finally Walter Sanchez with another story about the Rio Rocha.read more...

August 2009

Cultural Corner - The River Rocha or Kundurillu

El río Rocha o Kundurillu

Walter Sánchez
INIAM
Universidad Mayor de San Simón

Faculty Advisor Lic. Mónica Ruiz.
Miguel Ajhuacho, Verónica Castro, Jenny Lara, Nancy Ledo
Marinéala Pinto, Cynthia Valverde, Natalia Rodríguez

Toda ciudad importante tiene su río. Y Cochabamba tiene el suyo, llamado Rocha. Este río debe su actual nombre al Capitán Martín de la Rocha, uno de los primeros españoles llegados a estos valles.

Los Incas y las poblaciones locales que vivían antes de la llegada de los conquistadores hispanos al valle de Cochabamba -aproximadamente en 1538-, llamaban a este río Kunturillo (kuntur = cóndor, ave sagrada para los indígenas). Nacía en la cordillera de Tiraque y cruzaba todo el valle de Sacaba. Penetraba al Valle Central de Cochabamba por el estrecho situado al Norte del cerro San Pedro (llamado antiguamente Tata Kiri-Kiri). Doblaba hacia el Sur, en la actual zona de la Muyurina y, de ahí, corría de manera paralela a las faldas de este cerro para doblar hacia el Sur- Oeste, con dirección hacia la actual colina de San Sebastián (antiguo Jaya-Uma), cruzando literalmente por la parte central de la actual ciudad de Cochabamba. En la zona de Esquilán (actualmente La Tamborada), las aguas del río Kunturillo se juntaban con las aguas del río que bajaban del Valle Alto.

Es Martín de la Rocha, un influyente personaje vinculado a la corona española quien, en 1565, desvía el río hacia su actual curso, al construir un canal para conducir las aguas a sus tierras situadas en la actual zona de la Chimba. Este desvío muy pronto generó dos problemas: (1) con los nuevos habitantes hispanos y (2) sobre la ciudad que se comenzaba a edificar.

Los problemas con los pobladores comienzan desde el proceso mismo de asentamiento urbano en la naciente Villa de Oropeza (actual ciudad de Cochabamba, en 1571). Elegido el lugar de erección, se inicia la distribución de terrenos urbanos así como de los ejidos –parcelas de tierra para agricultura- en la zona de Las Cuadras –actual ubicación de la Universidad de San Simón-, cerca del lugar por donde corría el antiguo cauce del río. Para que los nuevos pobladores tuvieran agua de riego para sus parcelas, el Cabildo comienza un proceso de reglamentación de uso de las aguas del río Rocha señalando turnos de riego para cada uno de los ejidos durante dos días a la semana: el sábado y el domingo. No obstante, Martín de la Rocha se opone a tal reglamente, sosteniendo que las aguas del río Rocha eran suyas. Por tal motivo, se inicia un conflicto entre Martín de la Rocha y los pobladores de la ciudad hecho que queda consignado en un documento de 1598, transcrito por Macedonio Urquidi en el cual se señala que “una de las cosas que más se consideró y trató (por el Cabildo de la ciudad) fue que tuviese agua para el beneficio común y ordinario de huertas y otras cosas convenientes y necesarias al servicio y común utilidad de los dichos vecinos”. El documento denuncia que “algunas personas poderosas, que Gobiernan y mandan la República respecto de tener chácaras antiguas Della en que hazen grandes sementeras, han tomado toda el agua sin dejar ninguna a los dichos vecinos”. Frente al avasallamiento de lo que considera sus derechos, Martín de la Rocha inicia una serie de demandas en contra los dueños de los ejidos y de los habitantes de la ciudad, conflicto que se prolongará hasta el siglo XVII, aunque llegando a algunos acuerdos. Sabemos, por ejemplo, que si bien el río cambia definitivamente su curso, en la década de 1580 existían canales de riego por donde aún ingresaba agua hacia los ejidos, aunque con el paso de los años tales derechos se irán perdiendo.

El segundo problema será más largo en su resolución pues el nivel del canal desviado era en muchas zonas más alto que los terrenos adyacentes. Por lo tanto, anualmente el río se desbordaba con las crecidas de sus aguas, provocando inundaciones en ambas orillas. Hacia la parte Norte, estas inundaciones crean, en poco tiempo, espejos de agua que con el pasar del tiempo, se convierten en pequeñas lagunas -como la laguna Cuellar (Véase, Cocha-banner Nº 25)- y zonas con humedales (qochi). Hacia la orilla Sur la situación era más dramática ya que ahí se ubicaba la naciente Villa urbana de Oropeza. Los desbordes del río hacia la ciudad, intentando volver a su antiguo cauce, será una constante, generando una anual zozobra en la población.

En efecto, el problema anual de las inundaciones no sólo pasará a ser endémico para la ciudad, sino que el agua y la mazamorra se convertirán en personajes recurrentes en la vida de la población. Este problema era tan serio que en 1878 el Intendente de la Provincia de Santa Cruz de la Sierra, Francisco de Viedma señala claramente: “En su inmediación, por la parte del N. y O. baja el río de Cochabamba o Rocha, el que tuvo su antigua madre por el centro de ella, y está expuesta a inundarse en tiempo de avenidas: que ya se hubiera verificado a no haberse ocurrido oportunamente por este gobierno a contenerle con reparos; losa que, como provisionales, no son suficientes al peligro que amenaza, si no se ejecuta la obra que se representó a esa Superioridad con fecha 6 de enero del año pasado de 1786 y 4 de marzo de 1788”

Las Ordenanzas municipales de fines del siglo XIX muestran que las inundaciones por desbordes seguían siendo un problema sin solución que movilizaba cada año a toda la gente de la ciudad. Así, por ejemplo, en 1897, el Dr. Benjamín Blanco, Presidente del H. Consejo Municipal, dicta una Ordenanza por la cual obliga a todos los pobladores a acudir al río Rocha para realizar trabajos defensivos. El documento destaca que todos los “ciudadanos, debían constituirse en el lugar del trabajo, siéndoles posible, con su respectiva herramienta como azadas, picos, barretas, &”. Federico Blanco, en su Diccionario Geográfico de Cochabamba (1901) muestra cuales eran los barrios más afectados: “La tradición cuenta que el cauce del río Condorillo, llamado hoy Rocha, estaba donde se encuentran los barrios principales de la ciudad. Hoy mismo la calle de San Juan de Dios (actual Esteban Arze), que sirvió de lecho al río Condorillo, tiene un nivel bastante bajo, por cuyo motivo suele sufrir durante la estación de lluvias, frecuentes inundaciones, provenientes del río Rocha”.

Esta recurrente amenaza del río sobre la ciudad comienza a ser tomada en serio recién en la primera mitad del siglo XX, cuando se inician obras para su canalización. Tal proyecto, incluido dentro del programa de planificación urbana realizado por la Prefectura de Cochabamba, estaba dirigido a garantizar la tranquilidad de la ciudad contra toda emergencia y a proyectar el futuro crecimiento urbano con la construcción de amplias avenidas en los márgenes del río. El programa incluía también la transformación de la cuenca de la laguna Alalay convirtiéndola en una laguna semi-artificial con las aguas del río Rocha -cuyo embalse se conseguiría por primera vez en 1939.

El proceso de control del río fue, en todo caso, lento. A pesar de la obra realizada, en 1942 una crecida vuelve a inundar la ciudad, aunque tal vez por última vez.

Con la conclusión de la canalización, se modificó drásticamente la fisonomía del río Rocha. El cauce de playa ancha, enmarcado por árboles de sauce, cedro y chillijchis, de la primera mitad del siglo XX quedará signado por un paisaje destacado por sus gruesos y elevados muros de piedra y la presencia de avenidas.

Hoy, del antiguo río Rocha, queda para la memoria el material dejado por Rodolfo Torrico Zamudio el “Turista”, destacado fotógrafo del río Rocha y quién experimentó en la primera mitad del siglo XX con sus paisajes, con los reflejos del agua en los atardeceres, con los contrastes de luces y de sombras, con el brillo de sol sobre su lecho en los ocasos coronados de nubes. Sus fotografías nos muestran al río Rocha como un personaje de la ciudad que en la actualidad ya no existe, o que existe pero de manera distinta.

All important cities have a river. And Cochabamba has one, called Rocha. It owes its present name to Captain Martin de la Rocha, one of the first Spaniards to arrive in these valleys. The Incas and the local people who lived here before the arrival of the Spanish who conquered Cochabamba’s valley - in approximately 1538- called this river Kunturillo (Kuntur = condor; a sacred bird for the natives). The river used to start out in Tiraque’s mountains and cross all of the Sacaba valley. It penetrated the Central Valley of Cochabamba for the narrow strait situated north of the San Pedro mountain (it was formerly called Tata Kiri Kiri). It folded towards the south, in the present zone of Muyurina, and from there it used to run parallel to the base of this hill to turn toward the South West, in the direction of San Sebastian (formerly Jaya Uma), crossing literally by the central part of Cochabamba’s city. In Esquilán’s zone (at present La Tamborada), the kunturillo river waters joined with the waters that were coming down from El Valle Alto.

Martín de la Rocha was an influential figure, linked to the Spanish monarchy. In 1565 he diverted the river into its present course to build a channel for conducting water to their lands; they are currently located in the Chimba area. This diversion quickly generated two problems: firstly, with new Hispanic people and secondly, in the city that was beginning to be built. The problems with the people began during the process of settlement in the fledgling town of Oropeza (the present city of Cochabamba in 1571). It was the chosen place for construction and it was the start of the distribution of urban and public lands – land which was portioned off for agricultural use in the Las Cuadras area near the old riverbed- the current location of San Simón University. So that new residents could have water irrigation for their properties, the Town began a process of regulation for uses of the Rocha River’s water and it determined irrigation shifts for each property during two days a week: Saturday and Sunday. However, Martín de la Rocha was opposed to such regulation, arguing that water of Rocha River was his.

For that reason, a conflict began between Martin de la Rocha and the residents of the city. This fact was consigned in a document in 1598, transcribed by Macedonio Urquidi in which was indicated that “one of the things that were considered and discussed by the city’s Council was to have water for the common benefit and for other things necessary and convenient for the service of the neighbors” The document claims that “some powerful people who govern and command in the Republic of old Chácara “Della” where they have large plots of sown land, have taken all the water without leaving anything for the neighbors.” Because of the injustice against what Martin de la Rocha considered his rights, he started a series of prosecutions against the owners of the cooperative farming land and the inhabitants of the city. This conflict was prolonged until the seventeenth century, although he did make some agreements. For example, we know that although the river changed its course permanently, in the decade of 1580 there were irrigation canals where water still entered into the cooperative farming land, but over the years those privilegeswere lost.

The second problem would be longer in its resolution since the level of the diverted channel was in many zones higher than the adjacent land. Therefore, the river overflowed annually with increased water, causing floods on both riversides. Towards the north part, in little time, those floods create mirrors of water that over time, turn into small lagoons - as with the Cuellar lagoon (See: Cochabanner Nº 25) - and damp zones (quchi). Towards the South shore the situation was more dramatic since located there was the growing Oropeza Village. Trying to return to its old river bed, the river overflowed towards the city. This caused constant annual worry to the population. Indeed, the annual problem of the floods would not only become endemic for the city, but the water and the mud would turn into recurring features in the population’s life.

This problem was so serious that in 1878, the governor of the Province of Santa Cruz de la Sierra, Francisco de Viedma clearly indicated: “In its nearness to north and west Cochabamba the Rocha river comes down by the center of it, where the old river ran, and it is exposed to flooding in times of floods: floods would have already taken place, if this government had not held frequent repairs. As a provisional instrument, these repairs are not enough to contain the danger that threatens if the work that was presented to the government, on January 6th of the last year 1786 and March 4th of 1788, is not executed” The municipal decrees at the end of the nineteenth century show that flooding remained a problem without solutions which made people move to the city each year. For example, in 1897 Dr Benjamin Blanco, President of H. Municipal Council, pronounced an order which forced all residents to come to Rocha River to build defensive works.

The document emphasizes that all “citizens, must set themselves up in the work place, and if possible with a respective tool, such as a hoe, pick axe, etc”. Federico Blanco in his geographic dictionary of Cochabamba (1901) shows which were the most affected neighborhoods: “The tradition tells that the Condorillo River’s banks, today called Rocha, were situated where the most important of Cochabamba’s neighborhoods are found. Today, the San Juan de Dios Street (currently Esteban Arze Street) that served as a channel to the Condorillo River, has a low enough level that in the rainy season, it suffers frequent floods from Rocha River”. The recurrent threat over the city started to be seriously considered in the first part of the 20th century, when the works in order to canalize the river here started. This project, included in the urban planning program of the Prefectura de Cochabamba, was made to guarantee the city’s peace against all kind of emergency and also to help the city’s future development with the construction of big avenues at the river bank.

The program also included the transformation of the basin of the lagoon Alalay into a semi-artificial lagoon with waters from the river Rocha - the reservoir would be obtained for the first time in 1939. The process of control of the river was, in any case, slow. In spite of the completed work, in 1942 a rise returned to flood the city, though maybe for last time. With the conclusion of the canalization, there was a drastic modification of the physiognomy of the Rocha River. The riverbed of broad beach, framed by willow, cedar and chillijchis trees of the first half of the 20th century will remain sealed by a landscape emphasized by its thicknesses and high walls of stone and the presence of avenues. Today the old Rocha river is remembered by the material left by Rodolfo Torrico Zamudio- “el turista”-, an outstanding photographer of the Rocha River who experimented in the first half of the 20th century with its landscapes; with the reflections of the water at dusks, with the contrasts of light and of shade, with sunshine on its waters and the west crowned with clouds. His photographs show the Rocha River like a person of the city that in actuality does not exist, or that exists, but in a different way.

Cultural Agenda

Teatro Achá

Lunes 03 Presentación de Actividad Embajada de España

Viernes 07 sábado 08 Presentación Grupo Wara

Martes11-jueves 13 Presentación Instituto de Danza Nelson Ontiveros

Salón Gildaro Antezana

Exposiciones de los artistas

3 al 15 de agosto Freddy Escobar Roberto Campos Sergio Vasquez

17 al 29 de agosto Freddy Murillo Pedro Almanza Renato Estrada

Salón Mario Unzueta

Exposiciones de los artistas

4 al 17 de agosto Teresa Vargas Jaime Coca Jorge Nogales

18 al 31 de agosto Juan Carlos Coca Apolinar Ojeda César Flores

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