Issue - September 2008



September 2008
Editorial

In this number: Minato Kobori interviews Julio Cesar Baldivieso; Perry King eliminate some myths of malaria in Bolivia; Stress is one of the main problems in our society nowadays Monica Ruiz tell us about this; Walter Sanchez explains about working women in Cochabamba and their moving away from domestic life. ...read more...

September 2008

Moving away from domestic life

Más allá del espacio doméstico

Walter Sanchez

Cochabamba a fines del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX era una sociedad fuertemente patriarcal. El hombre/padre/patriarca no sólo dominaba la vida familiar sino que era el pilar sobre el que se asentaba esta sociedad. Su poder era tal, que se hacía sentir en todos los ámbitos de la vida pública, como policía, cura, juez, abogado, político, comerciante o artista.

Esta realidad no debe opacar, sin embargo, la presencia activa de otros sectores de esta sociedad. Tal el caso de las mujeres que aunque sometidas en su gran mayoría a la vida doméstica participaban de muchos espacios públicos que les ofrecía la posibilidad de desarrollarse como personas, pero también de incidir en los destinos de la sociedad local. La vida devota era uno de esos pocos espacios. Más allá de la sola asistencia a misas y oraciones, muchas mujeres se involucraban organizando cofradías dedicadas a santos y vírgenes o preparando la participación de la población en las diversas festividades religiosas de la ciudad. De hecho, eran las mujeres quienes participaban de manera masiva en las procesiones públicas de Semana Santa y/o Corpus Christi.

La enseñanza fue otro espacio privilegiado de participación femenina. De hecho, un porcentaje importante de mujeres con niveles de educación elevados eran profesoras en las escuelas para niñas de la ciudad. Sabemos que estas escuelas fueron creadas durante la segunda mitad del siglo XIX, a partir de una política educativa basada en la rigurosa separación entre niños y niñas; es decir, entre escuelas de niños y escuelas de niñas.

Cada escuela de niñas estaba a cargo de un plantel docente eminentemente femenino, encargado de dar una educación cívica, moral y religiosa, pero además de dotarles de instrumentos prácticos para la vida como el coser o el bordar. En muchas escuelas, debido a la presencia de profesoras con alto nivel cultural, fuera de estas materias se inculcaba a las niñas hacia el arte musical, el teatro o la literatura.

La masiva inclusión de las niñas a la escuela desde principios del siglo XX, hace que muchas mujeres en Cochabamba se dediquen de manera profesional a la enseñanza. Esa decisión supuso muchos nuevos retos para ellas: (1) abandonar, durante una gran parte del día a su familia para dedicarse a la enseñanza, (2) dedicar una parte del tiempo doméstico a su propia preparación profesional y a la preparación de materiales para la escuela y (3) incorporarse de distinta manera a las actividades públicas de la ciudad.

Estas nuevas obligaciones no eran fáciles de sobrellevar. Por una parte, muchas de ellas tuvieron que negociar con sus esposos su permanencia en la docencia no sin grandes dificultades. Otras optaron por quedarse solteras y hacer de la escuela su familia. Estas segundas, aunque criadas bajo los rígidos cánones de la educación religiosa del siglo XIX, se refugian en el arte y la docencia para, desde ahí, conjuntamente amigos hombres escritores, poetas y músicos, ampliar las posibilidades de las mujeres de Cochabamba. Muchas veces, estas mujeres quedaron enfrentadas con sus escritos, con su arte y su rebeldía, con el sistema patriarcal local: político, administrativo, social, cultural e incluso religioso.

La fotografía es un documento revelador para entender el orden, no sólo de la escuela de niñas, sino de esta sociedad patriarcal. De hecho, quien toma las fotografías no son mujeres –no conocemos la presencia de fotógrafos mujeres a principios de siglo- sino hombres. De ahí que, el orden de la foto no es el de la escuela, sino de quien toma la foto.

En estas fotografías no existe la figura de ningún varón. Es un mundo de mujeres retratado por un hombre. El orden de ubicación de las personas es jerarquizado y siempre es el mismo. Al centro, se ubica a la maestra. Las niñas, de uniforme –que junto con el peinado, constituye un emblema visible de identidad de género- se hallan como rodeándola. No existe mayor jerarquización en la ubicación de las niñas ya que todas son de la misma edad. Esta imagen de las escuelas de niñas o, escuelas de mujeres separadas de las mujeres de hombres, se hacía también patente no sólo dentro el sistema educativo de Cochabamba entre profesores y profesoras-, sino también dentro del espacio público de la ciudad.

In the late nineteenth century and first half of the twentieth century Cochabamba was a highly patriarchal society. The man/father/patriarch not only dominated family life but was also considered a central figure in society. His power was present in all spheres of public life, whether as a policeman, a priest, a judge, a lawyer, a politician, a businessman or an artist.

However this reality must not obscure the active presence of other sectors of this society. For instance women, although most of them were subjugated to housework, also held important roles in the public sphere that offered them the opportunity to develop as people, but also to influence local society.

Religious life was one of these few spaces. In addition to attendance at masses and prayers, many women were involved with the organization of societies devoted to Saints and Virgins or with preparation of various religious festivities in the city. In fact, it was the women who played the most significant roles in public processions of Easter and/or Corpus Christi.

Education was another area which benefited from female participation. A significant percentage of women with high levels of education were teachers in schools for girls of the city. We know that these schools were created during the second half of the XIX Century, based on the educational policy of strict separation between boys and girls; in other words, between boys’ schools and girls’ schools.

Each girls’ school was headed by a predominantly female teaching staff. They were responsible for providing civic, moral and religious education, but also for equipping students with practical life skills such as sewing or embroidery. Due to the presence of highly cultured teachers, in many schools girls were taught music, drama or literature in addition to core subjects.

The widespread inclusion of girls in school since the beginning of the twentieth century resulted in the commitment of many women in Cochabamba to professional teaching. This decision meant many new challenges for them: (1) to leave their families during the day in order to dedicate themselves to teaching, (2) to devote domestic time to the preparation of lessons and (3 to integrate themselves in a different way into public activities in the city.

These new obligations were not easy to bear. Many of them came to an agreement with their husbands over their permanence in teaching, but not without great difficulty. Others chose to remain single and make the school their family. The latter, although brought up under the rigid religious education system of the nineteenth century, were dedicated to art and teaching.

With these skills, Cochabamba’s women could share the same opportunities as male writers, poets and musicians. The writings and art of these women served as a means of rebellion against the patriarchal system: political, administrative, social, cultural and even religious.

The photograph is an illuminating document with which we can understand the order, not only in these girls’ schools, but also of patriarchal society in general. In fact, these photographs were not taken by women; we do not know of any female photographers at the beginning of the century, only men. For that reason, the photograph does not reflect the values of the school, but that of the male photographer.

In these pictures there are no male figures. This is a women’s world portrayed by a man. The people’s positioning is hierarchical and always the same. In the centre, is the teacher. The girls in their uniform – which along with their hairstyles is a visible symbol of gender identity - encircle her. There is no further hierarchy

Malaria in Bolivia

Malaria is a very serious disease in our world, especially in Latin America and Bolivia. We as a traveling community understand this, but how much do we know and how accurate is our facts when we think about malaria with respect to Bolivia, perhaps one of the more biodiverse countries in the world?...

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